Si nuestro talento fuera una cesta de la compra

El pasado día 21 de febrero nos reunimos casi una veintena de profesionales en el Taller Cocina & Corresponsabilidad, organizado en conjunto por la Escuela de Cocina Telva y la Fundación Másfamilia.

En ese taller estuvimos compartiendo ideas y experiencias en torno a la corresponsabilidad. Hablaré en próximas entradas con más detenimiento sobre la responsabilidad compartida que debe haber entre profesionales, empresas y colegas para garantizar el bienestar y la consecución de objetivos de todas las partes. Se trata de un tema muy importante a trabajar si queremos entornos de trabajo saludables con relaciones de adulto a adulto, lejos de paternalismos y autoritarismos.

En los días previos de preparación del taller, resultaba altamente retador e inspirador unir los elementos que iban a confluir en ese día: “la cocina” como campo de juego, “el talento” y “la gestión de la corresponsabilidad”. Me di cuenta de los fuertes paralelismos que existen entre el equipo de cocina de un restaurante y los equipos de trabajo de cualquier otra organización. En todo equipo, hay que hacer una fuerte labor para conseguir la  implicación de todos los miembros, de coordinación para hacer coincidir los picos de trabajo con la de mayor disponibilidad del equipo, etc. Por tanto, no encontré mejor forma de dejarnos influenciar por el contexto para facilitar el flujo de ideas que responder a estas preguntas bajo la técnica creativa de “Y si…”:

  • ¿Y si nuestro lugar de trabajo fuera una cocina de un restaurante?
  • ¿Y si nuestro talento, nuestro compromiso, nuestra motivación fueran las materias primas que lleváramos al trabajo todos los días?
  • ¿Qué significaría, entonces, gestionar el equilibrio entre la vida profesional y personal, la corresponsabilidad en este contexto?

Aquí comparto con vosotros la metáfora que construí y compartí en este taller y que puede ayudarnos como introducción a la reflexión:

“Nuestro talento, nuestro compromiso, nuestra motivación son las materias primas con las que contribuimos a la empresa.

En el mejor de los casos, cada día llevamos la cesta de la compra llena de materias primas con productos frescos de primera calidad. Después de la jornada, al final del día, comprobamos cómo nuestra cesta de la compra ha mermado o se ha quedado vacía.

Cuando nuestra vida está en equilibrio encontramos recursos para volver a llenarla en nuestro espacio personal: buenos momentos en familia, disfrutando de nuestros hobbies, descansando, etc.

Pero hay situaciones en nuestra vida personal que nos desequilibran y que impiden que vayamos cada día al trabajo con la cesta llena: hijos que requieren nuestro cuidado, mayores enfermos  que requieren nuestra atención, la participación en acciones formativas que nos mantienen al día pero que requieren tiempo de dedicación,…etc. Si no se adoptan medidas que apoyen nuestro esfuerzo extra, no habrá lugar para reponer nuestra cesta de la compra y nuestra contribución será más “pobre” y poco “fresca”. Para estas situaciones, algunas empresas, en especial aquellas que ponen en marcha de manera proactiva programas de conciliación, ponen a nuestra disposición una serie de facilidades que permiten sobrellevar esta situación temporal y restaurar el equilibrio: horarios flexibles, teletrabajo, servicios de teleasistencia, etc.

En el día a día de nuestra relación con la empresa, hay otros momentos en que es la situación de la empresa (la cocina),  la que requiere por nuestra parte un esfuerzo extra. Da igual si es fin de semana o si es una fecha señaladísima en el calendario familiar. De hecho, probablemente, nuestra cocina esté en pleno rendimiento precisamente “en fechas de guardar” para la mayoría.  En ese caso, cada miembro del equipo, cada uno de nosotros debe acudir puntual a la cita con los fogones y poner, nunca mejor dicho, “toda la carne en el asador”.

El círculo se ha cerrado. Lo que una vez recibimos en forma de facilidades para mantener nuestro equilibrio personal, ahora tenemos la oportunidad de devolverlo a la empresa, a la cocina,  para garantizar que cumple con su misión y objetivos y llegamos a satisfacer las expectativas de los comensales.”

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